jueves, 21 de diciembre de 2017

CUENTO DE NAVIDAD: CONCLUSIÓN.

La historia que había escuchado de la monja Laura le dejó más atrapada al joven y atractivo mendigo. En su memoria quedaba el relato del artista que hizo la talla con el perro.
" Era un joven un poco díscolo. Tenía todo lo que tienen los artistas geniales: una vida muy bohemia con alcohol incluido. Sólo su perro le ponía un poco de responsabilidad.
Un día estaba camino de su casa en su moto cuando un coche le atropelló. Llevaba a su perro con él. El animal estaba mortalmente herido. El que le atropelló quiso auxiliarle, pero él no quería abandonar a su mascota que estaba ya moribundo. Poco antes se le había encargado la talla y el párroco se enfado al ver al perro en los pies del Cristo. Pero todo cambió el chico sufrió el accidente y pidió ser enterrado con su perro".
El cura no podía negar que Jesús era también el Dios de los animales, y más en una iglesia dedicada al santo custodio de los animales.

Sentía que debía encontrarlo. No podía haberse encontrado dos veces con un muerto.  Eso estaba bien para los creyentes y la época era perfecta, pero no para una mujer racional como ella. Durante los días que quedaban a la Navidad buscó en albergues de Cáritas y Cruz Roja encontrar al joven.

El día de Nochebuena se fijó en un belén cercano a la Escuela de Artes y Oficios donde estaban todas las figuras y el ángel tenía el aspecto del joven mendigo y había un animal más: un perro color canela protegiendo al niño. En un segundo creyó ver que el ángel le sonreía y le guiñaba el ojo.
Pero además, creyó oír su voz en su cabeza: "Siempre hay que creer en algo. Ve con tu familia esta Navidad". ¿Cómo sabía que llevaba años enfadada con su madre? Todo ocurrió cuando sus padres se libraron de su perra esquimal, Nikky. El veterinario dijo que había un tratamiento y el animal podía salvarse; pero su madre odiaba a Nikky. Parecía increíble, pero sentía celos de la perra por el amor que su padre y ella le prodigaban en su enfermedad: un cáncer de piel benigno que no era contagioso para las personas.




Decidió hacer caso al ángel. Ya no podía llamarle mendigo; y fue a pasar la noche con sus padres. Le resultaba raro entrar en una casa donde no oía ya ladridos de recibimiento, pero unos ladridos le hicieron dudar si estaba en su casa. Su madre le recibió con cierto recelo para terminar abrazándole con excesivo cariño. Antes de ver a su padre un cachorro de beagle se echó sobre ella. Se llamaba "Tani" y era muy mimosa. también había una perra esquimal llamada "Perla" muy parecida a su desaparecida "Nikky".
- Siento venir sin avisar.
- No, hija. Vino un chico que dijo que volverías. Un compañero tuyo del trabajo, pero con un nombre raro. Creo que era algo parecido a Manuel- le dijo su padre.
Se quedó helada. Sin embargo no iba a decir que se habían encontrado con un ángel.
La monja ya le había dicho que en Navidad y en Semana Santa; sobre todo, la talla solía desaparecer. Pero la hermana Teresa sentía que era cuando alguien precisaba de Jesús en carne y hueso.
Vio pasar una estrella fugaz y pidió un deseo de niña. Pero ese deseo ya se había cumplido. Conocer un ángel cuando todavía creía en Dios.

FIN

Nota: Paul Walker siempre me ha resultado un buen hombre, a pesar de su vida de amante de los coches; pero también amante de los animales. En mis libros siempre mi ángel guardián se parece al difunto y creyente actor en la gente.

Marian García Jimeno.

domingo, 17 de diciembre de 2017

CUENTO DE NAVIDAD (II).

La mañana amaneció fría. Un poco menos y habría nevado.  En las montañas que se veían a lo lejos se veía algo de nieve. Seguramente, en San Miguel de Aralar estaba nevando.Desde Pamplona se veía la cima y el aire frío venía de allí y otros montes.
Laura pensó en el extraño. Con ese tiempo ni un "acogedor" cajero le quitaría del frío, y su perro por muy protegido por su bello pelaje color canela también pasaría frío. Esperaba que se le ocurriese ir a algún albergue a dormir y que tuviese para una sopa caliente y comida para el animal.
Se quedó parada unos segundos pensando que su preocupación desde que se había levantado era por ese mendigo. ¿Tan extrañada estaba de que un pobre hombre fuese honrado? ¿Era acaso una más de la sociedad que odiaba a los parias y los creía criminales? De normal eran gamberros como los que le atacaron a ella los que quemaban en vivo y apaleaban a esos pobres mendigos sin importarles si eran hombres o mujeres, jóvenes o viejos.
Miró el reloj y vio que llegaba tarde a trabajar. Terminó de arreglarse y se fue camino de su empleo.


Pasó por varios lugares donde había mendigos acurrucados, pero ninguno se parecía a aquel hombre. Ninguno tenía un perro tan hermoso y bien cuidado, y eso que los "sin techo" se desvivían por sus únicos compañeros de viaje.
- Eres imbécil. Te estás obsesionando  con un hombre de la calle sólo porque te salvó el cuello- se dijo.
Un hombre de piel castigada que pedía en una iglesia pero vestía una vieja americana con una camisa de cuadros amarilla y una corbata azul le pidió algo para comer. Ni siquiera monedas. Su aspecto indicaba a un hombre noble, castigado por la vida que se negaba a olvidarse de quién fue en otro tiempo. Cerca había una tienda de ultramarinos y pidió que le hiciesen un bocadillo de chorizo y le diesen un botellín de agua. Cuando salió el hombre no estaba. En su lugar estaba el mendigo que le salvó del atraco con su perro Mikael.
- ¿Y el otro hombre?- preguntó extrañada.
- Sólo estaba yo. Por cierto; me llamo Immanuel. Es hebreo, pero significa lo mismo que Emmanuel.
- No sé hebreo.
- "Dios está con nosotros".
- ¿Tu perro se llama Mikael y tú Immanuel?
- Mi madre era muy devota. ¿Eso es para mí?- le preguntó mirando el bocadillo y el agua.
- Era para el otro hombre, pero como no está, pues sí.
Tras agradecérselo lo partió en cuatro trozos. Guardó dos en una sucia mochila y en un cuenco de plástico echó algo de agua para Mikael. Luego le dio uno de los trozos del bocadillo que había apartado y él se comió el más pequeño de los dos.
- Él es más hambriento que yo. De nuevo, gracias- dijo mirándole con sus brillantes ojos entre miel y verdes.
Aquel hombre con traje y bien aseado quitaría la respiración a cualquiera.
Se levantó y tras recoger sus cosas agarró de la correa a su perro y se despidió con una cautivadora sonrisa.
- Si no  nos vemos, ¡feliz Navidad! Y cuidado donde coges el dinero- le dijo guiñándole un ojo.
Pensó en Christian Grey. ¡Señor! ¡Ese hombre era un mendigo y le daba mil vueltas!
Un impulso le llevó a entrar en la parroquia donde había visto al primer mendigo. Estaba allí en un banco cercano al altar.
- ¿Dónde se ha metido? Fui a comprarle algo para comer.
Extrañado, el hombre la miró y dijo que con el frío no había salido de la iglesia pues el párroco le había ofrecido dormir esa noche allí y un poco de caldo de la hermana Teresa.
De pronto cayó en la cuenta de que el Cristo de uno de los lados de la pared no estaba.
La monja apareció y dijo que hacía una semana que el llamado Cristo del Perdón había desaparecido del retablo, pero no había huellas de haber sido arrancado. Los fieles estaban muy alterados pues la talla era de las más hermosas. Laura no era muy católica pero la descripción le dejó de piedra: ojos de color miel, delgado pero no escuálido como otras tallas y acompañado de un precioso perro color canela a sus pies.
Tenía que ser una coincidencia. ¿Por qué tallar un Cristo con un perro?

Marian García Jimeno.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

CUENTO DE NAVIDAD (I).

Laura iba a sacar dinero del cajero automático cuando vio en el suelo protegido por cartones y una sucia manta a un mendigo. A sus pies estaba un perro de color canela muy bien cuidado. Era atípico que ese bello animal pudiese estar con ese hombre que dormía y tenía barba de varios días..
La joven decidió no entrar. Aunque necesitaba sacar dinero prefirió estar a salvo de ese mendigo, aunque su perro tan limpio le extrañaba por el aspecto tan descuidado de él.


Buscó otro cajero y decidió utilizar uno que daba a la calle en vez de meterse en uno interior. Cuando ya tenía el dinero en sus manos e iba a guardar su tarjeta de crédito dos jóvenes le llamaron con intención de quitarle el bolso: documentación, tarjetas, dinero... En ese momento se le pasó por la cabeza que tal vez  debió fiarse del cajero donde dormía ese mendigo.
- Venga, tía. El dinero o te rajamos- dijo uno de los jóvenes enseñando una navaja.
Iba a entregar el botín a sus amenazadores atracadores cuando el bello perro del mendigo ladró a los jóvenes que no parecían tener mucho equilibrio. Detrás apareció el mendigo que no tuvo que hacer mucho para desarmar al chico de la navaja. El miedo no le quitó el poder de observación a Laura que vio un brillo especial en los ojos de color miel del hombre.


Ahora no le resultaba tan peligroso y mugriento. Incluso tenía cierto atractivo en su mirada acaramelada.
Cuando los chicos huyeron el perro se calmó y él le aconsejó que confiase en los cajeros donde duermen los mendigos.
- Solamente buscamos calor en estos días fríos.
- Lo siento.
- Hoy no tienes que sentirlo, pero un gracias no quedaría mal- le dijo sonriendo transmitiendo una paz misteriosa a la chica.
Iba a darle algo del dinero que había sacado cuando él desapareció con su perro al que llamó Mikael.

Marian García Jimeno.

domingo, 3 de diciembre de 2017

NAVIDAD Y PROYECTOS.

Increíble que haya estado tanto tiempo sin escribir, pero los cursos para mi trabajo habitual me han tenido un poco ocupada; y los literatos también tenemos nuestros días bajos.
Terminado ya el curso que realizaba y concentrada en mi época del año favorita: la Navidad; a retomar la revisión de la segunda parte de "El ángel" y proyectos de poesía, historias de amor (a ver si lo consigo), y un cuento de Navidad que se me ocurrió hace poco.
Hace poco participé en un certamen de micro poesía de "Diversidad literaria" y volví a ser seleccionada. Como lo mío es la poesía blanca sin métrica no soy de las premiadas, supongo. Pero no sé hacer poesía como si hiciera una cuenta matemática. El verso sale de nuestro espíritu, no de nuestro cerebro.


Pero lo importante es estar ahí. Poco a poco se abrirá el camino.
Ya he recibido mi pago por Amazon de los libros vendidos y, aunque sea menos de lo deseado es bueno porque me abro entre la gente y la página de Facebook: Luna Roja "El ángel" se llena de seguidores y no me importa regalar poemas y cuentos.
Los escritores estamos dotados de un don que no debemos tener para nosotros, sino compartirlo; si no no sirve para nada.


Y todavía queda estudiar para la tercera parte de "El ángel" y como una enamorada de mis personajes, se me vienen las ganas de una segunda parte de "Recuerdos perdidos". Si no te enamoras de tu trabajo, sea la escritura o cualquier otro oficio  como mi otro trabajo: el socio-sanitario, abogados, policías, actores, cineastas, políticos (a ser posible honrados; porque si no amas el poder, no a la gente), etc... Entonces no eres productivo ni feliz con lo que haces en tu vida.
Haremos algún ritual de los míos para terminar y comenzar el año y que sea próspero de verdad.




Felices fiestas y Año 2018.

Marian García Jimeno.

domingo, 19 de noviembre de 2017

PRIMER POEMA.

Vivimos deseando la Verdad
y no nos damos cuenta
de lo dolorosa que es.
La Verdad es como el hielo 
cuando lo tocas sin protección,
o la nieve cuando se deshace
quemándote la mano
tras el frío.
Todos deseamos esa  realidad
que cada uno hace suya,
y no acepta la de los demás.
Sabemos que la Verdad duele,
pero la deseamos.
Nos hemos acostumbrado a la mentira
que no sabríamos reconocer
cuando alguien nos es sincero.
Deseamos la Verdad, 
pero no la Absoluta Verdad;
porque la sinceridad duele
como puñales de hielo,
como nieve que quema.
Queremos nuestra verdad;
pero no la Absoluta realidad.



Marian García Jimeno.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Camino del PLANETA.

Hace que no escribo nada. Pero ya me he puesto en marcha. He decidido dejar atrás la promoción y relajarme con lo único que sé: la escritura. Ahora me he enfrascado en una historia con vista al Premio PLANETA. Podría escribir pensando en ganar, pero sé que así no escribiré nada bueno. Debo ser atrapada por mis personajes como me pasó con mi Gabriel Jonathan o Fabién d'Anjou de "El ángel", Chipper como el cascarrabias  ángel con forma animal y la bella Naike o Luna, pues en mis historias los ángeles si tienen género, aunque no hablemos de sexo.
Como dice la piedra Esmeralda encontrada por los soldados de Napoleón en Egipto:"Lo que es arriba, es abajo". Así que creo en ángeles con forma femenina.

Volviendo a la novela que estoy preparando es una medio ficción, pues bebo de mis experiencias como cuidadora de personas mayores y, con permiso de quienes son eruditos en la enfermedad, personas con enfermedad de Alzheimer. Mis nuevos estudios que me refrescan la forma de hacer las cosas bien con las personas mayores y, sobre todo, con problemas cognitivos. Por supuesto no va a faltar acción y amor. Yo no sé trabajar sin acción y suspense. me aburriría escribiendo.



Aparte sigo reformando a su estado anterior a la ampliación que hice la segunda parte de "El ángel", "Secretos en Cuarto Creciente". Tras querer hacerla más larga una fan  que ya tenía la segunda parte me sacó la idea de la cabeza; además ya varios clientes ya tenían la segunda parte comprada de la primera edición de los libros que me devolvió PUNTO ROJO LIBROS tras romper nuestro acuerdo.


Espero pronto adelantaros más cosas.

Marian García Jimeno.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

NO ME HE PERDIDO, ME HE DISTRAIDO.

Como decía Facundo Cabral:"No estás triste, estás distraído." Tal vez por ello he estado apartada un tiempo de la escritura.
Cuando tienes cosas en contra te paras en tus sueños y te bajas del tren. Luego puede que te quedes en el andén esperando otro tren, o te vayas de la estación a la vida de los "cuerdos". Los que ya no sueñan; los que dejaron de ser niños e ilusionarse por algo.
Pero mi tren todavía no se había puesto en marcha y volví a subirme. Así que aquí estoy de nuevo.
Aparte de los arreglos a la segunda parte de "El ángel" y el comienzo de la tercera, aparecen otras historias y la idea de reeditar "Recuerdos perdidos" por otra compañía que no sea Amazon. 
Lo barato sale caro y, aunque en kindle la historia se presenta como es; los arreglos del libro físico no son de mi agrado, aunque lo que importa es la historia.


Pero todo esto va para largo.
Los estudios de socio-sanitario han ocupado un poco mis últimas semanas, porque además de escritora disfruto del cuidado a los ancianos. Ellos dan una riqueza con su vida a mis novelas y mi vida inmensa. Dicen que no cualquiera vale para este trabajo y también que no es bien pagado. Las dos cosas son ciertas.
Precisamente "Recuerdos perdidos" es la historia de una cuidadora frente a historias complejas de dos hombre que le llaman la atención y la realidad de un pasado repetido por una anciana con Alzheimer que sólo se comprende al final de la historia.
Nunca estos enfermos dicen tonterías. Otra cosa es que no sepamos interpretar lo que dicen.


Alguien se sorprendió de que escribiese de lo que vivía. ¿Qué mejor inspiración que la vida misma?
Así que me he distraído esperando que los demás me apoyen y valoren, y no es así. TE DEBES QUERER A TI MISMO/A.
Ahora os dejo que voy a continuar con mi otro trabajo: el más querido. Escritora.

Y ya preparando una historia para el PLANETA. No debo pensar que les debe impresionar, sino escribir lo que yo amo.
No todo son royalties.



Marian García Jimeno.

domingo, 8 de octubre de 2017

PERFECCIONISMO: ¿VIRTUD O DEFECTO?

Otra vez revisando la segunda parte de Luna Roja o ahora "El ángel", "Secretos en Cuarto Creciente".
Había hecho cambios en la historia para dejarla más amplia y con un suspense para atarla con la tercera parte; pero ya había ido a varias personas los libros que conseguí recuperar tras el fiasco con la primera editorial y una buena lectora y amiga, entre otras que también se han enganchado con las aventuras de mis ángeles y mis humanos peculiares, me dijo que no la cambiase; que muchas sagas terminaban las novelas sin un suspense y seguían en el nuevo libro.


Lo cierto es que no sé qué escribiré pero ya estoy pensando en hacer una cuarta parte. 
Estoy enamorada de mis ángeles.
Aparte, tengo ganas de probar con historias de amor; de terror y una antología de cuentos espirituales o de autoayuda.


Por ahora voy por el capítulo siete ya revisado de la segunda parte al tiempo que escribo la tercera parte de la historia y promociono "Recuerdos perdidos". A veces no sé cómo sé dónde tengo la mano derecha.  Reconozco que muchas veces me quedo tonta sin saber que voy a hacer cuando me decido a hacer una cosa. Si es normal. Con la cafetera exprés que tengo por cabeza difícil que no sepa a veces que quiero hacer o me quede en blanco. Nuestro cerebro pide un descanso, aunque no descanse ni cuando estamos dormidos, en realidad.
Os regalo un poco de la tercera parte de la saga:

CAPÍTULO UNO

H
acía tiempo que los hermanos Beltrán no tenían noticias de sus ángeles guardianes. La última vez les habían dicho que se iban de vacaciones, pero sabían que eso era una forma de hablar para que ellos viviesen sin estar acostumbrados a tenerles siempre por ayuda.
Javier sugirió visitar la casa. Sentía que esta vez sí encontraría a alguien en ella.
Se seguían admirando de cómo Fabián, por muy ángel que fuese, pudiese subir hasta el último piso del edificio, una planta dieciocho. Por suerte tenía ascensor. Antes de tocar el timbre un hombre de rostro conocido les abrió la puerta: era Richard Bertrand, su antepasado al que primero conocieron como Chipper en sus formas de delfín y lobo, y sólo Richard lo conoció en su versión de loro parlanchín en su juventud.
   Esperaba veros mucho antes— dijo su antepasado. Era raro verlo con forma humana.
Les indicó que pasaran pues el rellano no era buen sitio para hablar. Dentro una triste, pero siempre bella Naike, les recibió. Con cierto cariño se abrazó al mayor de los Beltrán. Con cierto pudor él le abrazó intentando consolarla. Sentía que algo pasaba y el protagonista era Fabián.
   Bueno, hermanita. Antes de ponerles al tanto de lo que pasa será mejor servirles algo. Los Bertrand siempre hemos sido educados con nuestras visitas.
   Sí. Tengo zumo de frutas en la cocina. Voy a traeros un poco.
   ¡Gracias, Naike!— dijo un poco aturdido el joven Javier.
Ninguno de los dos hermanos entendía lo que pasaba.
Antes de que Javier preguntase algo que le cruzaba por la cabeza, el ángel contestó.
   Ya que los dos tenemos el mismo nombre deberé utilizar mi segundo nombre, Luc o Lucien. Richard Lucien Bertrand. No me gusta nada, pero así no habrá equivocaciones.
   A mí me gusta Lucien— dijo Naike sonriendo por vez primera mientras servía con ayuda de Javier en unos vasos de colores el zumo.
   Tú con tal de cabrearme— contestó con cierto enfado el ángel.
   Luc es Lucas también. ¿Si te vale?— dijo Richard a su antepasado.
   Me gusta. Lucien me recuerda a una época que no me gusta recordar.
   ¿Y dónde está Fabián, si se puede preguntar?— dijo el joven policía.
   No lo sabemos, pero tememos que esté en una de sus vidas pasadas. En nuestro descanso en el Jardín de Edén el general Miguel lo apartó para darle una misión. Aunque el arcángel Gabriel quiso calmarnos, no hemos descansado desde que regresamos intentando saber algo de él. No sentimos nada. Su aura está totalmente desaparecida para nosotros; aunque notamos peligro cerca de nosotros.
   Yo también he notado algo estos días— dijo Javier—. Incluso he soñado y visto algunas cosas, aunque no sé interpretar qué es.
   Suelta. Yo sí puedo interpretarlo— le explicó Luc a su protegido.




Marian García Jimeno.

viernes, 29 de septiembre de 2017

HOY NO ESCRIBO YO.

Os dejo con lo que escribió un amigo a partir de hacerse con Luna Roja, ahora El ángel.
A veces es mejor que sean los demás los que hablen de ti.




EN MI CAJA VACÍA HA ENTRADO LA LUNA ROJA

   
    Sin duda, me conocía bien… o, quizá, solo quiso gastarme una broma. De cualquier manera acertó  de pleno; me sorprendió con el regalo perfecto: una caja vacía. Una sencilla caja de cartón, sin complicaciones. La caja, de unos 8x10x4 cm. Con su tapa, y decorada exteriormente de una forma sobria y agradable con un forro de papel rústico. De manera inmediata la reconocí como mi caja.

    ¿Para qué puede servir una caja vacía?: Para todo. En una caja vacía cabe de todo. Una caja vacía, recibida como regalo, se llena instantáneamente de ilusiones en el preciso momento en que la abres y compruebas su gran capacidad; ¡hasta arriba de ilusiones!. Pero lo más sorprendente y mágico es que, a pesar de estar repleta de ilusiones, es capaz de guardar recuerdos, y esperanzas, sueños, alegrías, tristezas… ¡Todo cabe en una caja vacía! Y la mía, tiene, además, una gran ventaja adicional: en su tapa, en el centro de su tapa, hay una ventanita transparente, por la que puedes ver su interior sin necesidad de abrirla. Pero es que, si quitas la tapa, la pones ante tus ojos y miras  a través de ella ¡puedes ver todo el mundo que te rodea! ¿Te imaginas? ¿Te imaginas que estés dentro de la caja y que, a través del celofán de su ventanita, puedas ver tu cuarto, tu mesa, tus libros, los seres queridos que te acompañan… Y si sales con ella a la calle ¡cabe la calle entera!: los árboles, la hierba, el mar, el cielo, la luna amarilla, la luna blanca … ¡tu Luna Roja!… Y todo lo que entra en la caja ¡se queda en la caja!.
   
    Si alguien la ve y mira en su interior puede pensar que guardo una caja vacía; por eso es ideal para guardar mis secretos. Y es que solo yo se que la caja está llena, pero aún así, yo se que siempre será capaz de seguir guardándolo todo.   

(para ti, inventora de Lunas Rojas)
javier bilbao elizondo

 20 de octubre de 2013


Parece mentira que hayan pasado tantos años desde que la edité y ahora esperando que mis ángeles de la guarda bendigan la segunda edición. No vendría mal un "chute" de ventas para mi optimismo. No quiero escribir para hacer libros míos que sólo decoren mi armario y los de mis amigos, porque sé que mis historias ayudan a evadirse a la gente de los problemas diarios.






Marian García Jimeno.

domingo, 17 de septiembre de 2017

TIEMPO DE ACTUAR.

Llevo tiempo sin escribir. Dicen que los poetas cuanto más tristes más creativos son. En mi caso me ha parado bastante, tanto en el curso de Marketing Online de Google como en el trabajo literario.
Pero es hora de despertar. No puedo dejarme vencer por gente que piensa en atacar cuando tengo la seguridad de que lo que escribo es bueno y gusta; no porque lo diga yo; sino porque lo decís vosotros y eso anima bastante.
Es tal el desánimo que he dejado atrás el estudio del Antiguo Egipto para la novela tercera de "El ángel" que juntas serían "Crónicas angélicas". Aunque mis personajes se extienden a otras historias diferentes de la saga de Fabián y sus amigos.



Pensando en la promoción siento que soy un poco pesada o que algo está fallando. Como comercial y ex empresaria sé que un buen producto se vende con el boca a boca; así que si los que lo habéis leído os ha encantado a recomendarlo con mi gratitud por delante.
También a tomarme en serio lo de pasear por las librerías. Deborahlibros es la nueva librería que me llama la atención: primero dejan leer los libros y luego la gente decide comprarlos. Tiene una decoración bonita y espaciosa. Es muy bonita, por lo menos desde fuera.
Además debo preguntar en radio y prensa, pero sigo en grupos del Facebook para que se vea y utilizar Instagram y Twitter para la promoción. Lo importante moverme.


Mientras, aparecen nuevas historias más sensibles y espirituales de lo que estudio y vivo de mi profesión de Auxiliar de Geriatría. De ahí a un poemario falta poco.

Marian García Jimeno.

miércoles, 30 de agosto de 2017

UN POCO DE "EL ÁNGEL".

HOY OS DEJO EL COMIENZO DE "EL ÁNGEL". UNA HISTORIA DE MISTERIO, FANTASÍA Y ALGUNA NOTA DE HUMOR.
QUIENES HAN LEÍDO LA HISTORIA ME HAN DICHO QUE LES HA ENCANTADO Y SE HAN ENGANCHADO DESDE EL PRIMER MOMENTO. SON MIS LECTORES LOS QUE HABLAN, NO YO.
EL SUEÑO DE TODO ESCRITOR ES COMPARTIR SU ARTE CON LA GENTE, SI NO SERÍA TONTERÍA ESCRIBIR. Y YO SÉ QUE MIS NOVELAS GUSTAN.
¡ANIMAROS!
CAPÍTULO PRIMERO.
La noche estaba coronada con una Luna llena entre las nubes que presagiaban un nuevo día nublado y lluvioso. A las doce de la noche la Luna se veía en la ciudad de unas dimensiones impresionantes y embrujadoras. El silencio sólo lo rompían las sirenas de policía, bomberos y ambulancias. A Lucía le parecía que nunca había visto tantas ambulancias en toda su vida de enfermera en el hospital de Navarra recién reformado. Por suerte para ella, su turno terminaba y se iba a casa situada en la periferia de la ciudad, al norte de ésta.
El barrio de San Jorge a esas horas estaba transitado por pandilleros, parejas de adolescentes que buscaban sitios donde deshacerse en caricias y, tal vez, algo más; y extranjeros que no siempre habían venido con buenas intenciones a España. Por suerte, la joven de pelo rojizo y grandes ojos verdes iba en su propio coche a su casa. Vestía unos vaqueros rotos y un jersey de lana gris perla como abrigo. Aunque era marzo, el tiempo esa noche era más propio de la Navidad.
A la salida del último barrio de la ciudad el Ford Fiesta rojo que conducía se le paró.
— ¡Mierda!— exclamó enfadada—. Pero si tengo el depósito lleno.
Se colocó el chaleco reflectante como pudo y salió del coche para ver qué había pasado con desgana. Ya era casi la una de la madrugada y estar en la oscuridad de una carretera sola no le hacía ninguna gracia.


— ¿Tienes algún problema?— oyó detrás suya una voz de niña.
— ¡Señor, qué susto me has dado!¬— dijo al ver a la pequeña a su lado.
La pequeña era una niña rubia de preciosos ojos azules y rizos que tenía en dos coletas con un lazo rojo en cada una de ellas que hacían tirabuzones. Llevaba un vestido blanco con un cuello de encaje muy bien elaborado y también un lazo en la cintura de raso rojo sangre como en su pelo. Sus zapatos eran del mismo color y llevaba unas medias finas de color crema. Tenía cerca de unos diez años, o eso calculó Lucía.
— ¿Qué haces aquí? No es lugar ni hora para que una niña esté.
— Me he perdido. Vivo cerca, pero estoy un poco perdida. Las noches de Luna llena soy muy despistada.
— ¿Y el resto de las noches?
— Mi hermano no me deja salir. Pero en Luna llena está distraído y me escapo— sonrió con cierta inocencia.
— Bueno. Este coche no parece que quiera arrancar. ¿Sabes la dirección?
— No exactamente, pero creo que es por allí—. Señaló un camino de tierra que llevaba a unas naves industriales y que no tenía nada de luz.
— No tengas miedo. Hay una casa. Y está bien iluminada.
— ¿Vives en la casa del jardinero?— La sorpresa y el miedo invadió a Lucía.


Marian García Jimeno.

domingo, 20 de agosto de 2017

A SEGUIR VIVIENDO.

En estos días que se han teñido de sangre española y estupidez por parte de los políticos siendo la gente de la calle la que ha demostrado, como siempre, más sentido común he recibido una  gran alegría.
He hablado mucho de cómo quiero a mis personajes y lo que me costó escribir Recuerdos Perdidos que fue primero Palabras Perdidas. El trabajo para que estuviese más o menos bien hecho por CreateSpace de Amazon International. He recibido la crítica positiva de una persona que, por conocida no va a decirme lo guapa que soy pues es una ávida lectora. . . Y no es la única crítica. 
Me gusta que la gente opine. Y con esta novela tenía mis miedos pues toco temas  peculiares, aunque parezca una historia de amor.
Como siempre volviendo loco al personal. ☺



Reconozco que debo ponerle más actividad a la publicidad de las novelas e ir de librería a librería ofreciendo las novelas. Aunque "Recuerdos perdidos" se pide en todos los formatos por encargo en Amazon señalando además del título mi nombre, María Ángeles García Jimeno.
Antes de todo este sueño hecho realidad pensaba en poner mi nombre como Marian; pero cada vez me siento mejor con mi nombre  completo. Bueno. En realidad es María de los Ángeles pero mis amigas consideraban que era muy largo. Todavía recuerdo cuando llamaban a casa y gritaban con coña mi nuevo nombre:¡Mariaaaaaan!


La enana Marian en el medio con mis primas Marisol (izquierda) y Alicia (derecha). No creo que tuviese más de tres años.
Volviendo a estos días de sangre he escrito poemas que pueden ser tachados de racistas, pero sólo están dedicados a los yihadistas. Conozco gente maravillosa de Oriente Medio y soy amante de Egipto. Por algo la tercera parte de El ángel está en parte ubicada en el Antiguo Egipto, aunque como los personajes se separan, el resto seguirá luchando en el presente.
Espero pronto mandaros el primer capítulo de esta historia.


Buenas noches y feliz semana si no escribo antes.

Marian García Jimeno.

domingo, 13 de agosto de 2017

LLEGANDO AGOSTO.

Bueno. Ya ha llegado Agosto y sigo luchando con mi historia sobre el Antiguo Egipto y mis ángeles metidos en líos como es habitual en ellos.
Me encanta la Historia y poner cosas con sentido. Tal vez porque estoy en la fase de documentación "Anyel" resulta tan difícil; pero se escribirá. Aparte está pendiente la edición por Círculo Rojo de la segunda parte, "Secretos en Cuarto Creciente". Algunos ejemplares de la primera edición todavía me quedan para los que quieran tenerlos.


Sé que no os escribo mucho, pero trabajar cuidando personas mayores interna en un pueblo me impide escribiros como yo quisiera. Con el móvil no puedo hacer nada especial. Por eso, cuando estoy con mi portátil, la cosa cambia.
Pero os tengo en mi mente.

¡Feliz agosto!

Marian García Jimeno.

sábado, 22 de julio de 2017

ADIÓS VACACIONES. HOLA, TRABAJO.

Se acabaron ya las largas vacaciones. Un tiempo de relax en playa y montaña donde desde el móvil no podía escribir una entrada como con el portátil en casa.
He iniciado la tercera parte que, como os adelanté, ocurre en parte en el Egipto Antiguo y se titula "Anyel".


La maquino más oscura que las otras dos y con sorpresas propias del escenario egipcio que se traslada al presente con una transformación de Chipper en su forma mortal antes de ser ángel.


Debido a la historia debo releer mis libros de Christian Jaq, el arqueólogo francés y escritor de renombre sobre Egipto y otros misterios de la Historia.
Soy terriblemente perfeccionista y quiero una historia bien escrita con buena dosis, hasta donde pueda llegar, de la Historia Egipcia y sin faltar la mitología hebraica.
¡Demasiado para alguien con tan pocos conocimientos como yo! Pero en otra vida he sido Lara Croft.


Aparte, me descargué en libro electrónico "Recuerdos perdidos" para ver cómo se visionaba en kindle y, aunque mejorable, me he enganchado a mi propia historia.
Eso es que estoy orgullosa de lo que escribo. Porque si no disfruto de mis libros como si los hubiese escrito otra persona es que algo falla.
Y disfruto.
Bueno. Espero que disfrutéis del verano y de las vacaciones si todavía las tenéis o las habéis comenzado hace poco y lo dicho, si os es más fácil pedir "El ángel" a mí que a Amazon os lo entrego con marca páginas y dedicatoria. "Recuerdos perdidos" es bajo demanda, pero lo queréis a través de mí lo conseguiré yo y os lo mandaré sin gastos de envío; pero si lo adquirís regalarme una opinión.


Yo también quiero saber de vosotros.
¡Feliz finde! ¡Feliz verano!

Marian García Jimeno.