Como decía Facundo Cabral:"No estás triste, estás distraído." Tal vez por ello he estado apartada un tiempo de la escritura.
Cuando tienes cosas en contra te paras en tus sueños y te bajas del tren. Luego puede que te quedes en el andén esperando otro tren, o te vayas de la estación a la vida de los "cuerdos". Los que ya no sueñan; los que dejaron de ser niños e ilusionarse por algo.
Pero mi tren todavía no se había puesto en marcha y volví a subirme. Así que aquí estoy de nuevo.
Aparte de los arreglos a la segunda parte de "El ángel" y el comienzo de la tercera, aparecen otras historias y la idea de reeditar "Recuerdos perdidos" por otra compañía que no sea Amazon.
Lo barato sale caro y, aunque en kindle la historia se presenta como es; los arreglos del libro físico no son de mi agrado, aunque lo que importa es la historia.
Pero todo esto va para largo.
Los estudios de socio-sanitario han ocupado un poco mis últimas semanas, porque además de escritora disfruto del cuidado a los ancianos. Ellos dan una riqueza con su vida a mis novelas y mi vida inmensa. Dicen que no cualquiera vale para este trabajo y también que no es bien pagado. Las dos cosas son ciertas.
Precisamente "Recuerdos perdidos" es la historia de una cuidadora frente a historias complejas de dos hombre que le llaman la atención y la realidad de un pasado repetido por una anciana con Alzheimer que sólo se comprende al final de la historia.
Nunca estos enfermos dicen tonterías. Otra cosa es que no sepamos interpretar lo que dicen.
Alguien se sorprendió de que escribiese de lo que vivía. ¿Qué mejor inspiración que la vida misma?
Así que me he distraído esperando que los demás me apoyen y valoren, y no es así. TE DEBES QUERER A TI MISMO/A.
Ahora os dejo que voy a continuar con mi otro trabajo: el más querido. Escritora.
Y ya preparando una historia para el PLANETA. No debo pensar que les debe impresionar, sino escribir lo que yo amo.
No todo son royalties.
Marian García Jimeno.



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