Vivimos deseando la Verdad
y no nos damos cuenta
de lo dolorosa que es.
La Verdad es como el hielo
cuando lo tocas sin protección,
o la nieve cuando se deshace
quemándote la mano
tras el frío.
Todos deseamos esa realidad
que cada uno hace suya,
y no acepta la de los demás.
Sabemos que la Verdad duele,
pero la deseamos.
Nos hemos acostumbrado a la mentira
que no sabríamos reconocer
cuando alguien nos es sincero.
Deseamos la Verdad,
pero no la Absoluta Verdad;
porque la sinceridad duele
como puñales de hielo,
como nieve que quema.
Queremos nuestra verdad;
pero no la Absoluta realidad.
Marian García Jimeno.

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