miércoles, 1 de noviembre de 2017

NO ME HE PERDIDO, ME HE DISTRAIDO.

Como decía Facundo Cabral:"No estás triste, estás distraído." Tal vez por ello he estado apartada un tiempo de la escritura.
Cuando tienes cosas en contra te paras en tus sueños y te bajas del tren. Luego puede que te quedes en el andén esperando otro tren, o te vayas de la estación a la vida de los "cuerdos". Los que ya no sueñan; los que dejaron de ser niños e ilusionarse por algo.
Pero mi tren todavía no se había puesto en marcha y volví a subirme. Así que aquí estoy de nuevo.
Aparte de los arreglos a la segunda parte de "El ángel" y el comienzo de la tercera, aparecen otras historias y la idea de reeditar "Recuerdos perdidos" por otra compañía que no sea Amazon. 
Lo barato sale caro y, aunque en kindle la historia se presenta como es; los arreglos del libro físico no son de mi agrado, aunque lo que importa es la historia.


Pero todo esto va para largo.
Los estudios de socio-sanitario han ocupado un poco mis últimas semanas, porque además de escritora disfruto del cuidado a los ancianos. Ellos dan una riqueza con su vida a mis novelas y mi vida inmensa. Dicen que no cualquiera vale para este trabajo y también que no es bien pagado. Las dos cosas son ciertas.
Precisamente "Recuerdos perdidos" es la historia de una cuidadora frente a historias complejas de dos hombre que le llaman la atención y la realidad de un pasado repetido por una anciana con Alzheimer que sólo se comprende al final de la historia.
Nunca estos enfermos dicen tonterías. Otra cosa es que no sepamos interpretar lo que dicen.


Alguien se sorprendió de que escribiese de lo que vivía. ¿Qué mejor inspiración que la vida misma?
Así que me he distraído esperando que los demás me apoyen y valoren, y no es así. TE DEBES QUERER A TI MISMO/A.
Ahora os dejo que voy a continuar con mi otro trabajo: el más querido. Escritora.

Y ya preparando una historia para el PLANETA. No debo pensar que les debe impresionar, sino escribir lo que yo amo.
No todo son royalties.



Marian García Jimeno.

domingo, 8 de octubre de 2017

PERFECCIONISMO: ¿VIRTUD O DEFECTO?

Otra vez revisando la segunda parte de Luna Roja o ahora "El ángel", "Secretos en Cuarto Creciente".
Había hecho cambios en la historia para dejarla más amplia y con un suspense para atarla con la tercera parte; pero ya había ido a varias personas los libros que conseguí recuperar tras el fiasco con la primera editorial y una buena lectora y amiga, entre otras que también se han enganchado con las aventuras de mis ángeles y mis humanos peculiares, me dijo que no la cambiase; que muchas sagas terminaban las novelas sin un suspense y seguían en el nuevo libro.


Lo cierto es que no sé qué escribiré pero ya estoy pensando en hacer una cuarta parte. 
Estoy enamorada de mis ángeles.
Aparte, tengo ganas de probar con historias de amor; de terror y una antología de cuentos espirituales o de autoayuda.


Por ahora voy por el capítulo siete ya revisado de la segunda parte al tiempo que escribo la tercera parte de la historia y promociono "Recuerdos perdidos". A veces no sé cómo sé dónde tengo la mano derecha.  Reconozco que muchas veces me quedo tonta sin saber que voy a hacer cuando me decido a hacer una cosa. Si es normal. Con la cafetera exprés que tengo por cabeza difícil que no sepa a veces que quiero hacer o me quede en blanco. Nuestro cerebro pide un descanso, aunque no descanse ni cuando estamos dormidos, en realidad.
Os regalo un poco de la tercera parte de la saga:

CAPÍTULO UNO

H
acía tiempo que los hermanos Beltrán no tenían noticias de sus ángeles guardianes. La última vez les habían dicho que se iban de vacaciones, pero sabían que eso era una forma de hablar para que ellos viviesen sin estar acostumbrados a tenerles siempre por ayuda.
Javier sugirió visitar la casa. Sentía que esta vez sí encontraría a alguien en ella.
Se seguían admirando de cómo Fabián, por muy ángel que fuese, pudiese subir hasta el último piso del edificio, una planta dieciocho. Por suerte tenía ascensor. Antes de tocar el timbre un hombre de rostro conocido les abrió la puerta: era Richard Bertrand, su antepasado al que primero conocieron como Chipper en sus formas de delfín y lobo, y sólo Richard lo conoció en su versión de loro parlanchín en su juventud.
   Esperaba veros mucho antes— dijo su antepasado. Era raro verlo con forma humana.
Les indicó que pasaran pues el rellano no era buen sitio para hablar. Dentro una triste, pero siempre bella Naike, les recibió. Con cierto cariño se abrazó al mayor de los Beltrán. Con cierto pudor él le abrazó intentando consolarla. Sentía que algo pasaba y el protagonista era Fabián.
   Bueno, hermanita. Antes de ponerles al tanto de lo que pasa será mejor servirles algo. Los Bertrand siempre hemos sido educados con nuestras visitas.
   Sí. Tengo zumo de frutas en la cocina. Voy a traeros un poco.
   ¡Gracias, Naike!— dijo un poco aturdido el joven Javier.
Ninguno de los dos hermanos entendía lo que pasaba.
Antes de que Javier preguntase algo que le cruzaba por la cabeza, el ángel contestó.
   Ya que los dos tenemos el mismo nombre deberé utilizar mi segundo nombre, Luc o Lucien. Richard Lucien Bertrand. No me gusta nada, pero así no habrá equivocaciones.
   A mí me gusta Lucien— dijo Naike sonriendo por vez primera mientras servía con ayuda de Javier en unos vasos de colores el zumo.
   Tú con tal de cabrearme— contestó con cierto enfado el ángel.
   Luc es Lucas también. ¿Si te vale?— dijo Richard a su antepasado.
   Me gusta. Lucien me recuerda a una época que no me gusta recordar.
   ¿Y dónde está Fabián, si se puede preguntar?— dijo el joven policía.
   No lo sabemos, pero tememos que esté en una de sus vidas pasadas. En nuestro descanso en el Jardín de Edén el general Miguel lo apartó para darle una misión. Aunque el arcángel Gabriel quiso calmarnos, no hemos descansado desde que regresamos intentando saber algo de él. No sentimos nada. Su aura está totalmente desaparecida para nosotros; aunque notamos peligro cerca de nosotros.
   Yo también he notado algo estos días— dijo Javier—. Incluso he soñado y visto algunas cosas, aunque no sé interpretar qué es.
   Suelta. Yo sí puedo interpretarlo— le explicó Luc a su protegido.




Marian García Jimeno.

viernes, 29 de septiembre de 2017

HOY NO ESCRIBO YO.

Os dejo con lo que escribió un amigo a partir de hacerse con Luna Roja, ahora El ángel.
A veces es mejor que sean los demás los que hablen de ti.




EN MI CAJA VACÍA HA ENTRADO LA LUNA ROJA

   
    Sin duda, me conocía bien… o, quizá, solo quiso gastarme una broma. De cualquier manera acertó  de pleno; me sorprendió con el regalo perfecto: una caja vacía. Una sencilla caja de cartón, sin complicaciones. La caja, de unos 8x10x4 cm. Con su tapa, y decorada exteriormente de una forma sobria y agradable con un forro de papel rústico. De manera inmediata la reconocí como mi caja.

    ¿Para qué puede servir una caja vacía?: Para todo. En una caja vacía cabe de todo. Una caja vacía, recibida como regalo, se llena instantáneamente de ilusiones en el preciso momento en que la abres y compruebas su gran capacidad; ¡hasta arriba de ilusiones!. Pero lo más sorprendente y mágico es que, a pesar de estar repleta de ilusiones, es capaz de guardar recuerdos, y esperanzas, sueños, alegrías, tristezas… ¡Todo cabe en una caja vacía! Y la mía, tiene, además, una gran ventaja adicional: en su tapa, en el centro de su tapa, hay una ventanita transparente, por la que puedes ver su interior sin necesidad de abrirla. Pero es que, si quitas la tapa, la pones ante tus ojos y miras  a través de ella ¡puedes ver todo el mundo que te rodea! ¿Te imaginas? ¿Te imaginas que estés dentro de la caja y que, a través del celofán de su ventanita, puedas ver tu cuarto, tu mesa, tus libros, los seres queridos que te acompañan… Y si sales con ella a la calle ¡cabe la calle entera!: los árboles, la hierba, el mar, el cielo, la luna amarilla, la luna blanca … ¡tu Luna Roja!… Y todo lo que entra en la caja ¡se queda en la caja!.
   
    Si alguien la ve y mira en su interior puede pensar que guardo una caja vacía; por eso es ideal para guardar mis secretos. Y es que solo yo se que la caja está llena, pero aún así, yo se que siempre será capaz de seguir guardándolo todo.   

(para ti, inventora de Lunas Rojas)
javier bilbao elizondo

 20 de octubre de 2013


Parece mentira que hayan pasado tantos años desde que la edité y ahora esperando que mis ángeles de la guarda bendigan la segunda edición. No vendría mal un "chute" de ventas para mi optimismo. No quiero escribir para hacer libros míos que sólo decoren mi armario y los de mis amigos, porque sé que mis historias ayudan a evadirse a la gente de los problemas diarios.






Marian García Jimeno.

domingo, 17 de septiembre de 2017

TIEMPO DE ACTUAR.

Llevo tiempo sin escribir. Dicen que los poetas cuanto más tristes más creativos son. En mi caso me ha parado bastante, tanto en el curso de Marketing Online de Google como en el trabajo literario.
Pero es hora de despertar. No puedo dejarme vencer por gente que piensa en atacar cuando tengo la seguridad de que lo que escribo es bueno y gusta; no porque lo diga yo; sino porque lo decís vosotros y eso anima bastante.
Es tal el desánimo que he dejado atrás el estudio del Antiguo Egipto para la novela tercera de "El ángel" que juntas serían "Crónicas angélicas". Aunque mis personajes se extienden a otras historias diferentes de la saga de Fabián y sus amigos.



Pensando en la promoción siento que soy un poco pesada o que algo está fallando. Como comercial y ex empresaria sé que un buen producto se vende con el boca a boca; así que si los que lo habéis leído os ha encantado a recomendarlo con mi gratitud por delante.
También a tomarme en serio lo de pasear por las librerías. Deborahlibros es la nueva librería que me llama la atención: primero dejan leer los libros y luego la gente decide comprarlos. Tiene una decoración bonita y espaciosa. Es muy bonita, por lo menos desde fuera.
Además debo preguntar en radio y prensa, pero sigo en grupos del Facebook para que se vea y utilizar Instagram y Twitter para la promoción. Lo importante moverme.


Mientras, aparecen nuevas historias más sensibles y espirituales de lo que estudio y vivo de mi profesión de Auxiliar de Geriatría. De ahí a un poemario falta poco.

Marian García Jimeno.

miércoles, 30 de agosto de 2017

UN POCO DE "EL ÁNGEL".

HOY OS DEJO EL COMIENZO DE "EL ÁNGEL". UNA HISTORIA DE MISTERIO, FANTASÍA Y ALGUNA NOTA DE HUMOR.
QUIENES HAN LEÍDO LA HISTORIA ME HAN DICHO QUE LES HA ENCANTADO Y SE HAN ENGANCHADO DESDE EL PRIMER MOMENTO. SON MIS LECTORES LOS QUE HABLAN, NO YO.
EL SUEÑO DE TODO ESCRITOR ES COMPARTIR SU ARTE CON LA GENTE, SI NO SERÍA TONTERÍA ESCRIBIR. Y YO SÉ QUE MIS NOVELAS GUSTAN.
¡ANIMAROS!
CAPÍTULO PRIMERO.
La noche estaba coronada con una Luna llena entre las nubes que presagiaban un nuevo día nublado y lluvioso. A las doce de la noche la Luna se veía en la ciudad de unas dimensiones impresionantes y embrujadoras. El silencio sólo lo rompían las sirenas de policía, bomberos y ambulancias. A Lucía le parecía que nunca había visto tantas ambulancias en toda su vida de enfermera en el hospital de Navarra recién reformado. Por suerte para ella, su turno terminaba y se iba a casa situada en la periferia de la ciudad, al norte de ésta.
El barrio de San Jorge a esas horas estaba transitado por pandilleros, parejas de adolescentes que buscaban sitios donde deshacerse en caricias y, tal vez, algo más; y extranjeros que no siempre habían venido con buenas intenciones a España. Por suerte, la joven de pelo rojizo y grandes ojos verdes iba en su propio coche a su casa. Vestía unos vaqueros rotos y un jersey de lana gris perla como abrigo. Aunque era marzo, el tiempo esa noche era más propio de la Navidad.
A la salida del último barrio de la ciudad el Ford Fiesta rojo que conducía se le paró.
— ¡Mierda!— exclamó enfadada—. Pero si tengo el depósito lleno.
Se colocó el chaleco reflectante como pudo y salió del coche para ver qué había pasado con desgana. Ya era casi la una de la madrugada y estar en la oscuridad de una carretera sola no le hacía ninguna gracia.


— ¿Tienes algún problema?— oyó detrás suya una voz de niña.
— ¡Señor, qué susto me has dado!¬— dijo al ver a la pequeña a su lado.
La pequeña era una niña rubia de preciosos ojos azules y rizos que tenía en dos coletas con un lazo rojo en cada una de ellas que hacían tirabuzones. Llevaba un vestido blanco con un cuello de encaje muy bien elaborado y también un lazo en la cintura de raso rojo sangre como en su pelo. Sus zapatos eran del mismo color y llevaba unas medias finas de color crema. Tenía cerca de unos diez años, o eso calculó Lucía.
— ¿Qué haces aquí? No es lugar ni hora para que una niña esté.
— Me he perdido. Vivo cerca, pero estoy un poco perdida. Las noches de Luna llena soy muy despistada.
— ¿Y el resto de las noches?
— Mi hermano no me deja salir. Pero en Luna llena está distraído y me escapo— sonrió con cierta inocencia.
— Bueno. Este coche no parece que quiera arrancar. ¿Sabes la dirección?
— No exactamente, pero creo que es por allí—. Señaló un camino de tierra que llevaba a unas naves industriales y que no tenía nada de luz.
— No tengas miedo. Hay una casa. Y está bien iluminada.
— ¿Vives en la casa del jardinero?— La sorpresa y el miedo invadió a Lucía.


Marian García Jimeno.

domingo, 20 de agosto de 2017

A SEGUIR VIVIENDO.

En estos días que se han teñido de sangre española y estupidez por parte de los políticos siendo la gente de la calle la que ha demostrado, como siempre, más sentido común he recibido una  gran alegría.
He hablado mucho de cómo quiero a mis personajes y lo que me costó escribir Recuerdos Perdidos que fue primero Palabras Perdidas. El trabajo para que estuviese más o menos bien hecho por CreateSpace de Amazon International. He recibido la crítica positiva de una persona que, por conocida no va a decirme lo guapa que soy pues es una ávida lectora. . . Y no es la única crítica. 
Me gusta que la gente opine. Y con esta novela tenía mis miedos pues toco temas  peculiares, aunque parezca una historia de amor.
Como siempre volviendo loco al personal. ☺



Reconozco que debo ponerle más actividad a la publicidad de las novelas e ir de librería a librería ofreciendo las novelas. Aunque "Recuerdos perdidos" se pide en todos los formatos por encargo en Amazon señalando además del título mi nombre, María Ángeles García Jimeno.
Antes de todo este sueño hecho realidad pensaba en poner mi nombre como Marian; pero cada vez me siento mejor con mi nombre  completo. Bueno. En realidad es María de los Ángeles pero mis amigas consideraban que era muy largo. Todavía recuerdo cuando llamaban a casa y gritaban con coña mi nuevo nombre:¡Mariaaaaaan!


La enana Marian en el medio con mis primas Marisol (izquierda) y Alicia (derecha). No creo que tuviese más de tres años.
Volviendo a estos días de sangre he escrito poemas que pueden ser tachados de racistas, pero sólo están dedicados a los yihadistas. Conozco gente maravillosa de Oriente Medio y soy amante de Egipto. Por algo la tercera parte de El ángel está en parte ubicada en el Antiguo Egipto, aunque como los personajes se separan, el resto seguirá luchando en el presente.
Espero pronto mandaros el primer capítulo de esta historia.


Buenas noches y feliz semana si no escribo antes.

Marian García Jimeno.

domingo, 13 de agosto de 2017

LLEGANDO AGOSTO.

Bueno. Ya ha llegado Agosto y sigo luchando con mi historia sobre el Antiguo Egipto y mis ángeles metidos en líos como es habitual en ellos.
Me encanta la Historia y poner cosas con sentido. Tal vez porque estoy en la fase de documentación "Anyel" resulta tan difícil; pero se escribirá. Aparte está pendiente la edición por Círculo Rojo de la segunda parte, "Secretos en Cuarto Creciente". Algunos ejemplares de la primera edición todavía me quedan para los que quieran tenerlos.


Sé que no os escribo mucho, pero trabajar cuidando personas mayores interna en un pueblo me impide escribiros como yo quisiera. Con el móvil no puedo hacer nada especial. Por eso, cuando estoy con mi portátil, la cosa cambia.
Pero os tengo en mi mente.

¡Feliz agosto!

Marian García Jimeno.