No se trata de dejar Pamplona y marchar a Sevilla y luego volver. Es un viaje largo. Y ya que estamos, disfrutemos de un día de relax por la capital hispalense. Ahora es cuestión de ver horarios de buses para no hacer conducir a mi padre que ya no está para tanta historia; encontrar despacio el hotel o apartamento donde alojarnos esos dos días, y volver con un buen sabor de boca a casa.
Y al lunes siguiente volver a trabajar feliz y dispuesta, como hago cada día.
Sólo puedo decir que ahora sí veo la Ley de Atracción y lo que puede hacer creer en uno mismo.
Si mi madre me ha hecho caso, le he dicho que me ponga una vela a la Virgen del Rocío aprovechando que ellos están allí. Si va a pedir por toda la familia, que pida por su hija escritora y su éxito también.
En un plano más íntimo, me falta unos brazos que me abracen y contengan toda esta felicidad. Pero todo llegará. Ahora nos espera Sevilla.
Marian García Jimeno.



No hay comentarios:
Publicar un comentario