"Era
Luna llena. La reina de la noche se podía ver a pesar de las nubes que a ratos
la cubrían. Fabián estaba de pie en la terraza del edificio donde vivía
observando la ciudad. A lo lejos sus ojos de ángel captaron a su enemigo. El
antiguo sacerdote egipcio que era en realidad un ángel negro. El ángel guardián
convirtió su guardapolvos en alas y fue a enfrentarse al demonio."
El porqué de que sea el título tan compartido por varios escritores lo veo debido a que cuando la Luna sale grande, inmensa, con ese tono tan fuerte la gente se queda hipnotizada.
Son varias noches del Mediterráneo en que he visto sobre el mar esa belleza de asteroide y a la gente que pasa los veranos allí intentando fotografiarla. A mi siempre me salía una pequeña Luna blanca. Para lograr eso tienes que tener una buena cámara digital de profesional como la que tiene una buena amiga italiana a la que he adjudicado el título de hermana en cierta red social.
Lo de arriba es una idea ya clara de la tercera parte, pues la segunda ya está escrita y más que revisada en mi portátil; pero primero dejemos que la gente conozca a los principales actores de esta saga, en principio, de tres novelas.
No sé de qué van las otras "Lunas Rojas", pero si del influjo y el poder mágico de ella en la gente. En mi es algo que desde niña he tenido. A veces creo que soy selenita por como me encanta ver la Luna llena.
Os dejo un poema dedicado a mi adorada Luna. Creo somos muchos los lunáticos amantes de Calenda.
HIJOS
DE CALENDA.-
Perseguidos por los mortales normales,
los hijos de la diosa de la noche
cuando más llena está
se reúnen a contemplarla y jurar su devoción.
Aquellos que no viven de mentiras
y en la magia de la noche se zambullen,
disfrutan de la luz inmensa y blanca de Calenda;
o la Luna Llena para la gente normal;
para aquellos que no viven soñando cada minuto sus vidas.
Los Hijos de Calenda beben de su luz,
de su influjo positivo y su poder.
Después de cada noche mágica de la diosa
en toda su plenitud,
las crías de Calenda agarran la vida con energía
y el resto de la Humanidad sigue zombi
por el camino de la vida que se les regaló.
Perseguidos por los mortales normales,
los hijos de la diosa de la noche
cuando más llena está
se reúnen a contemplarla y jurar su devoción.
Aquellos que no viven de mentiras
y en la magia de la noche se zambullen,
disfrutan de la luz inmensa y blanca de Calenda;
o la Luna Llena para la gente normal;
para aquellos que no viven soñando cada minuto sus vidas.
Los Hijos de Calenda beben de su luz,
de su influjo positivo y su poder.
Después de cada noche mágica de la diosa
en toda su plenitud,
las crías de Calenda agarran la vida con energía
y el resto de la Humanidad sigue zombi
por el camino de la vida que se les regaló.
M. Ángeles García Jimeno.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.
Marian Garcia Jimeno.



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