Aquí otro aperitivo de "Luna Roja". Si algo tiene la novela son los "flashback", o lo que es lo mismo, los giros en el tiempo entre la historia en la actualidad y el pasado de uno de los protagonistas. Pero es sólo un poquito más. seguramente sean mis dos lecturas en la presentación: una actual y otra del tiempo de La Revolución Francesa.
Espero disfrutéis de este adelanto.
Buen sábado.
“La
mansión de Anjou estaba agitada. Las revueltas de los campesinos del Loira y el
levantamiento del pueblo contra los revolucionarios de París era algo que
preocupaba bastante a los habitantes de la casa. Los más mayores habían
prohibido salir a todos por la noche y aquella noche Alain du Florence apareció
exhausto y lleno de terror. Había cabalgado toda la noche desde la mansión
Florence.
-
Tranquilo, hijo- le dijo su
tía Laura Isabella-. Bebe un poco de vino.
-
¿Esto es vino?- preguntó
Fabien-. Es muy espeso. Parece…
-
Calla- se volvió furiosa hacia
su otro sobrino. Tu primo tiene sed.
-
Creo que lo mejor es agua, tía-
insistió el joven aristócrata.
Los ojos de la bella mujer se
encendieron ante tanta interrupción. Jeannette, la madre de Fabien y hermana
mayor de Laura Isabella puso orden.
-
Mi hijo tiene razón. ¡Mozo,
trae agua!- le indicó a un sirviente de unos cincuenta años y expresivos ojos
azules que ya venía con una bandeja de plata que traía una jarra y un vaso de
cristal labrado en tonalidad azul. La señora de la casa sirvió a su sobrino
Alain un vaso de agua que se bebió de un trago.
-
¿Qué ha pasado para que vengas
en la noche?- preguntó Fabien-. Ya sabes lo peligroso que es con los campesinos
alterados. Y eso que nosotros tenemos buena gente con nosotros- terminó dejando
el vaso en la bandeja que sujetaba el sirviente de unos cincuenta años y
sonriéndole. Fabien era famoso entre sus familiares por su acercamiento a la
servidumbre. Además, donde vivían era una región que iba contra los
levantamientos. Varios habían sido los campesinos que habían ido a luchar
contra Austria en vez de los nobles, cosa que había disgustado al pueblo; pero los d’Anjou eran conocidos por su
animadversión a la Revolución y su amor por la Iglesia Católica, el pueblo y el
Rey Luis XVI. Aunque con su tolerancia
habitual, defendían las ideas de la
Ilustración.
-
Beatrice no aparece- dijo
Alain sofocado todavía.
-
Esa chiquilla de nuevo- se
quejó la madre de Fabien-. Seguro que se ha escapado otra vez.
-
No queda otra que ir a
buscarla- señaló Laura Isabella.
-
Voy a ensillar mi caballo-
dijo el joven d’Anjou.
-
Yo voy contigo, primo- se
levantó de la silla tapizada en la que estaba el agotado Alain.
-
Tú estás cansado, sobrino-
dijo Laura Isabella.
-
Es mejor que vayan los dos-
aconsejó el hombre que había traído el agua antes.
-
Jean-Luc tiene razón- señaló
la madre de Fabien-. Y traedla aquí a esa enana desobediente. Ya es la tercera
vez que se escapa. Aunque siendo Luna llena no es de sorprender.
-
Ensilla dos caballos- le dijo
el joven-. El caballo de Monsieur du Florence estará también agotado. Le habrás
dado bien al pobre animal.
-
Era él o Beatrice, primo.
-
Lo sé. Aunque si fuese de día
y en otros tiempos más tranquilos también azuzarías bien a los caballos.”
Marian García Jimeno.


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