lunes, 31 de agosto de 2015

SEPTIEMBRE, DULCE SEPTIEMBRE.

Ya tocaba que llegase el mes de septiembre. Lo siento por quienes se les acaba las vacaciones, pero he esperado que comience septiembre para hacer las gestiones de la presentación en Pamplona de mi novela "Luna Roja". Con gusto volvería a Sevilla y ya no sería sólo el equipo de la editorial y mis padres; además de que el día 15 es en el pueblo la fiesta del trigo, en Cazorla, Jaén. Y con suerte, tendríamos una temperatura más agradecida. Volver por la calle Sierpes y la paralela Tetuán. Calles comerciales y emblemáticas de Sevilla.


No sé si se me trabará la lengua y me pondré nerviosa en la lectura y explicación de la novela, así como en la firma, está vez sí, de libros de ella; pero será el arranque de la obra en las librerías, ¡qué ya es hora!
Mientras esto llega sigo con mis escritos porque como dice Stephen King, 'un escritor debe leer mucho y escribir mucho'. Y eso hago.


Aparte está mi trabajo habitual cuidando personas mayores y mis exámenes para conseguir estudiar Cuidado de Auxiliar de Geriatría en clínicas privadas; aunque lo que deseo es dedicarme a esto profesionalmente. Algo que decidí a los 13 años y que el tiempo y las circunstancias han retrasado, pero no es algo imposible.
Por hoy no tengo mucho más que contar.




Por cierto, en Amazon.com.usa está mi libro en los dos formatos en edición española, pero como digo, hay que poner mi nombre pues hay varios libros con el mismo nombre, Luna Roja de María Ángeles García Jimeno. También en Amazon.mx está pero en formato digital y con el mismo problema de búsqueda. 
Por lo visto la Luna roja llama a muchos escritores.

Marian García Jimeno.

miércoles, 26 de agosto de 2015

SEGUIMOS CON MI NOVELA...:)

Subió las cosas dos viajes en el ascensor pues llevaba garrafas de agua de seis litros cada una y las cajas de leche también pesaban bastante. En el último viaje subió con su vecina cuya puerta daba a la de su piso. En cada planta había cuatro pisos. Era una mujer que gustaba de saberlo siempre todo y que estaba siempre chismorreando por las visitas de las novias ocasionales de Cristian Martos. La nueva era una prepotente rubia y esbelta mujer que sabía la admiración que levantaba en los hombres y la envidia en las mujeres.
-         ¡Vaya! Si nos hace falta algo ya sabemos dónde pedir si está la tienda cerrada- bromeó la mujer.
-         Es mejor comprar lo que se necesita pues este supermercado también está cerrado. Y en caso que dé algo, lo cobra bastante más caro, señora Lasa- le contestó sin mostrarse nada divertida con el tono gracioso de su entrometida vecina.


Por fin, cuando entró en la casa se sintió libre de tanta gente que le hacía sentir mal. Cristian, guapo pero vacío; y su vecina de al lado una chismosa que se pasaba el día buscando cotilleos y juzgando a la gente. Decidió ponerse música de iglesia que le relajase mientras colocaba las cosas. Ella misma sabía que alguien que almacenaba tanta comida podía ser tomada por loca. Pero era mejor prevenir y sus víveres eran sólo por un mes. Según bajaban iba reponiendo. Hacía dos semanas se había roto una tubería en la calle y tuvo que darles a sus padres dos garrafas hasta que la avería se arregló. De normal almacenaba ocho garrafas.
Cristian llegó y enseguida tenía a doña Itziar Lasa comentándole lo agria que era Sofía. Él escuchó divertido como ponía verde a su vecina favorita. Le llamaba esa mujer tan peculiar. Bastante suave fue Sofía con su contestación. ¿De verdad pensaba esa mujer que se creía mejor que nadie por ir a misa y rezar el rosario  que su joven vecina iba a regalar lo que a ella le costaba dinero? “A pedir a Cáritas, loba”, pensó Cris.


Por la tarde Sofía estaba en su taller de costura y diseño cuando la nueva conquista de Cristian, Cintia, entró a la tienda.
-         ¡Buenas tardes! Quiero que me haga un diseño para una celebración especial. Tengo que decirle a mi novio…
-         Un momento- le dijo levantando la mano al tiempo para pararle-. Aquí hay un orden de atención. Ahora estoy con una prueba de un vestido de novia. Se sienta en uno de esos bancos y espera.
-         Pero es muy importante- protestó la rubia.
-         No creo que lo sea tanto. Esta chica se casa dentro de dos semanas y no veo que lo suyo sea más importante. Siéntese- y le señala un saliente de cemento de la pared con cojines encima en color beige y rosa pálido.


Cintia tuvo que resignarse. Sofía volvió al interior del taller donde una joven de unos veinte años vestía un modelo de novia con un escote parecido al de Bella en la película de Disney de “La bella y la Bestia” del que colgaban unas flores azules en pedrería por donde se recogían los pliegues y la falda era de organza sin el detalle que había arriba. Sofía había convencido a la chica para tener una falda menos abultada y nada parecida a la de Bella. Con el escote ya estaba bien cercana a su princesa de Disney. Como el vestido era amarillo habían elegido un suave color champán con bordados blancos en el cuerpo. Sofía se dio por satisfecha.
-         Creo que la próxima semana ya puedes venir a por el vestido.
-         Eres un genio, Sofía. Reconozco que era una locura vestir como Bella- dijo la chica sonriente-. Pero has hecho un trabajo fantástico.
-         Cada cual viste como quiere- le sonrió a la muchacha y luego le indicó que podía quitarse el vestido y ponerse la ropa normal.
Fuera, una furiosa  Cintia estaba ya nerviosa.
-         Bueno. Como no te calmes no te atiendo.
-         ¡Encima! ¡Tú no sabes con quién te metes!
-         Con la tía nueva de mi vecino Cristian, ¿adivino?- le contestó cínica.
-         ¡Serás zorra!
-         Si es por astuta, sí. Pero no metamos a esos bellos animales en la conversación. Espera que se vaya la novia y que te calmes. No suelo pillar bien lo que me piden cuando es de malas maneras y nerviosas.
La muchacha salió de dentro asustada por la conversación. Sacó un sobre con unos billetes dentro y dijo que el resto lo pagaría la semana siguiente, cuando recogiese el vestido. Sofía le dijo que no se preocupase. Guardó el dinero tras contarlo y apuntó la cantidad entregada en un libro con el nombre de la chica.
Cuando se fue por la puerta fue Sofía la que chilló a la exuberante rubia.
-         Mira bonita. ¡Última vez que te quiero ver por aquí! Hay muchos talleres en la ciudad, así que puerta- y le señaló  la salida del local.
-         Tú te vas a acordar. Cris va a enterarse de esto.
-         ¿También de que querías hacerte un vestido para una ocasión especial?
Sofía la tenía cogida. Cintia se juró vengarse. Y sí, había muchos talleres; pero ella era la mejor, por desgracia.
En casa de Cristian su chica se quejaba de cómo le había tratado la diseñadora. En cierta forma, él agradecía que de vez en cuando alguien le bajase los humos a su novia. No soportaba esos aires de diva que se daba. Pero al ser Sofía era un problema que iba a durar bastante. Tenía que hablar con su vecina y decirle por qué no había atendido a su novia. Otra cosa. ¿A qué había ido Cintia a la tienda de Sofía?

Marian García Jimeno.

domingo, 23 de agosto de 2015

MI NUEVA NOVELA ROMÁNTICA... ME HE VICIADO.

LIBRE, RARA, BELLA.
1
El día amaneció nublado en la ciudad. A veces los rayos del sol se colaban entre las nubes y los árboles y las zonas verdes de la ciudad recuperaban su tonalidad apetecible. En la periferia, no lejos de la ciudad, había un grupo de edificios modernos al lado de una hamburguesería de una cadena bien conocida por su payaso, una empresa de bricolaje y otros elementos para mayoristas como para particulares y una escuela con barrotes de colores vivos que dejaban ver a los niños de la guardería y las primeras clases la calle. Todo luego rodeado de chalets y adosados de menor tamaño combinados con otros que tenían mayor tamaño y ático con garaje exterior mientras los primeros tenían resguardados con una puerta los coches en el interior de la casa.
Sofía vivía en uno de los pisos que se situaban enfrente a los chalets pequeños en una tercera planta. Cuando consiguió tener un buen trabajo que le diese libertad para dejar el adosado en el que vivía con sus padres decidió independizarse. Ya le tocaba. Había traspasado hacía bastante tiempo los treinta años. Pero estar tan cerca de la casa no le libraba de las visitas de su controladora madre. Más de una vez había pensado en cambiar la cerradura o quitarle las llaves que la mujer tenía por si acaso pasaba algo. Pero una cosa era que las tuviese en caso de emergencia y otra tenerla cada dos por tres en la casa.


Aquella mañana tenía fiesta en el trabajo y aprovechó para comprar para todo el mes. Se hizo una lista grande de cosas, pero necesarias y fue al supermercado más barato del que era cliente habitual. Tenía varios, pero ese en concreto le hacía descuentos y le venía bien para la compra mensual. Aunque a veces tuviese que comprar de más, no era lo habitual.
La cajera le saludó. Era una chica gordita que siempre veía a la gente llevarse carros enteros llenos de alimentos y otros productos. Sin embargo, Sofía solía llenarlo más de comida que de otras cosas. Dejaba los productos de limpieza para comprarlos sobre la marcha.
-         ¡Hola, Aurora! ¿Hay buenas ofertas?- preguntó.
-         Tú siempre consigues encontrar ofertas aunque no las haya.
-         Mira que eres exagerada. Sólo cuido mi economía familiar, pero no soy tan terrible con los precios. De vez en cuando me doy un capricho.
-         Ya. Si te veo muchos chocolates y helados- dijo irónica la cajera.
Sofía dejó a la cajera con su trabajo y fue a coger su compra. Cuando iba a coger unos paquetes de harina de trigo oyó una voz detrás de ella. Era su vecino Cristian, un tipo de unos ochenta kilos y metro con setenta o metro con ochenta centímetros. Era moreno con alguna cana y unos ojos azules que impresionaban a cualquier mujer. A Sofía le llamaba su belleza varonil, pero su carácter chulesco no le hacía ninguna gracia. Hacía menso de un mes que él había ido a vivir al piso de enfrente de su casa y ya habían tenido algún encontronazo.


-         ¿Me dejará algún paquete de harina o piensa vaciar el supermercado?- le preguntó burlón fijándose en el carro de la compra donde había doce cajas de leche desnatada y barras de pan congeladas para terminar de hacerlas en el horno.
-         ¿También compra aquí?- preguntó molesta.
-         Yo también me preocupo de mi economía- le sonrió con picardía.
-         Ya he terminado- le dijo al coger cuatro paquetes y lo dejó allí maldiciendo habérselo encontrado.

Como había dicho a la cajera se hizo con dos tabletas de chocolate amargo de un porcentaje alto de cacao y unos helados de chocolate negro y nata pequeños tipo Magnum sin azúcar. Por suerte su vecino seguía comprando, así que pudo irse del supermercado en su Audi 3 de color negro. Su trabajo como modista y diseñadora se lo permitía.

Marian García Jimeno.

jueves, 20 de agosto de 2015

EL MEJOR LIBRO.

Bueno. Terminada la novela y preparada para llevar a Correos en sello urgente. Mejor no fiarnos de la semana que queda hasta el final de recogida de novelas al certamen; pasamos a escribir después de tanto tiempo sin hacer caso al blog.
Ayer estaba pensando en comprarme una tableta o un aparato kindle para almacenar los libros que quiero llevar siempre conmigo. Sin embargo, me llama más una tableta pues es ordenador al mismo tiempo y puedo trabajar en cualquier sitio.
Los que me conocen saben que eso del libro electrónico no es lo mío. Lo que huele un libro en papel nuevo o viejo es algo que no tendrá jamás el electrónico. Pero para algunas ocasiones, llevar un kindle con las cosas que me gustan o precise en ciertas reuniones es ya indispensable. 


No por el espacio que ocupan. Seguro que sólo metería descargas que no llegarían a diez y fuesen necesarias para mis trabajos o llevar las Escrituras y libros de Autoayuda que me llenen en un momento dado. A mí ver bibliotecas llenas de libros me encanta. se me cae, literalmente, la baba. tengo una amiga amante de los libros como yo y cuando pone fotos de librerías grandes en palacios o con decoración en sus edificios propios de museos creo que me perdería, pero no pediría auxilio.
En las ferias donde hay libros antiguos o usados, me pierdo más que si pasase por un bazar mirando ropa. Solamente una cosa iguala a los libros y son los lugares de artesanía africana o lugares llenos de papiros egipcios; y las piedras semipreciosas o un lugar lleno de cosas esotéricas como el Tarot. ¿Qué voy a hacer? Creo en esas cosas, pero he aprendido a diferenciar a los parlanchines de los que echan bien las cartas. No me gustan los que se encomiendan a todos los santos antes de barajar. haz la pregunta mientras barajas y contesta concretamente, y de paso si se crea un vínculo en el que el tarotista te aconseja como amigo y no intenta darte una respuesta que desees, mucho mejor. Los que buscan agradar no son buenos.
Volviendo a los libros, en casa tengo libros de cuando mi padre estudiaba; libros que compró cuando yo era pequeña como las Obras Completas de Federico García Lorca o Miguel de Cervantes y Saavedra; una colección de obras de los maestros rusos como Dostoievsky. Así es fácil terminar como escritora. Cada vez que esos libros han caído en mis manos ese aroma especial  que poseen no lo tiene un libro electrónico que debe cargarse cada cierto tiempo y no tiene, ni de pasada, la duración de un libro en papel. Y si vas a la playa ni se te ocurra llevar un kindle pues la arena y el calor puede estropearlo. pero lo dicho: para ciertas ocasiones voy a tener que pensarme lo de tener una tableta... Aunque donde esté la tableta de un buen mozo o una tableta de chocolate negro y amargo.
No he podido evitar soltar el chiste de rigor.:D




Marian García Jimeno.

miércoles, 12 de agosto de 2015

CONTRARRELOJ.

Hoy quiero hablar de la novela romántica con aires de suspense, humor y algo biográfica... Si  no no sería mía, en la que estoy enfrascada con límite de tiempo para el certamen de novela romántica de Ediciones ROCA. Con plazo de entrega del uno de septiembre me veo apresurada para revisar la obra y continuar adelante con la historia.
En muchas películas veía como el editor presionaba al escritor de turno que muchas veces estaba en blanco o vacío creativo y éste luchaba por escribir algo. 


En otras veía como el escritor novel que había escrito una gran obra veía como la editorial le pagaba una mierda para dar la obra a un escritor famoso que había perdido la inspiración. Esa es una razón de que yo eligiese la auto publicación. había sido avalada por mis escritos en el pasado, pero no me los publicaban con la excusa de que les habían llegado varios escritos (esto era en una revista que venía con el periódico los fines de semana), pero deseaban que siguiera mandándoles mis escritos; y una salió muy desconfiada. Seguro que de mi relato sobre la inmigración africana a nuestro país algún escritor sacó inspiración para una novela.


Siguiendo con el tema, tengo mucho escrito, pero como hacía tiempo que no la tocaba creo he saltado en la acción bastante y aunque he rebasado las páginas mínimas escritas tengo material en mi cabeza para más; incluso para una segunda parte.


Lo que tengo claro es que si no llego a entregar la obra a tiempo no voy a ponerme nerviosa. Prefiero antes quedarme con la obra y acabarla bien aunque tenga que auto publicarla, que entregarla mal revisada y escrita por las prisas. Esto de trabajar a contrarreloj no se lo deseo a nadie y no hay ningún editor detrás; soy yo misma que es peor.
El peor juez eres siempre tú mismo por eso creo que el Juicio Final es como en La historia interminable, cuando Atreyu debe enfrentarse a sus fantasmas en la prueba del espejo mágico. No es fácil que tú mismo veas como eres. Esa prueba no es fácil de pasar.


Bueno. Confiemos en que en lo poco que queda pueda hacer una historia que me deje contenta. De todas formas, los concursos literarios no me suelen gustar porque tengo la idea de que los jueces ya tienen una idea del ganador y finalista.

Marian García Jimeno.

viernes, 7 de agosto de 2015

COMO EMPEZÓ TODO.

Puede que alguien se pregunte cómo se crea una historia. Cuando fui a Sevilla algo de la "construcción" de la novela expliqué. Fue una parte terapéutica y otra parte de fascinación por los personajes que me atraparon. En este caso se hicieron dueños los personajes de la autora y no al revés.
Cuando hablo de terapia no descubro nada que no hayan recomendado los psicólogos y psiquiatras. Ya de pequeña (y todavía) escribía y escribo a veces un diario. Relaja bastante y de ahí salen muchas de mis historias y poemas.


Tenía una amiga con la que me llevaba bien y mal al mismo tiempo. Durante una temporada de llevarme mal tras los muchos avisos de mi familia y amigos de siempre que me "desenganchase" de ella, decidí sacar a esa persona a través de mi habilidad con la escritura, y de paso había otro personaje que alteré y que tenía que ver con un amor platónico que también estaba en mi vida y en mi pensamiento y del que quería también deshacerme a través de la literatura.
Como las historias de vampiros estaban de moda, creé algunos personajes vampiros y no sé cómo se me ocurrió que mi protagonista ángel guardián era en vida mortal un pariente de los vampiros.
Reconozco que sé liarla. Ya de pequeña metía personajes de varias series y creaba una historia coral. Eso me servía para sobrevivir del "acoso escolar", aunque los gamberros de entonces nada tienen que ver con los bestias de ahora. Pero el día que iba con mi cuaderno, ellos me dejaban en paz mientras leían mis aventuras. Después volvíamos a la historia de "meterse con la tonta del bote".
Según iba avanzando y por mis humildes conocimientos de Teología por mi curiosidad en temas de misterio religioso y Ocultismo, metía más personajes a cual más apasionante y más raro. Intentar que todo estuviese bien conjuntado era casi tan difícil como coser una prenda a cuadros y estos coincidan. Y lo digo porque también soy modista, aunque no ejerzo de hace tiempo pero hablo de diseño al hablar de las ropas de mis personajes.
Y así, a lo tonto, la historia se creó y soy la primera fascinada.


Saber que la historia gusta a todo el mundo que la ha adquirido o se la he regalado, porque dar de lo que tienes es el mejor regalo que puedes dar. Me siento agradecida por todo lo obtenido hasta ahora, aunque a veces me decaigo y me agobio, pero han pasado muchas cosas en mi vida y ahora empiezo a hacer las cosas que me gustaban de siempre.

Marian García Jimeno.

martes, 4 de agosto de 2015

LA LUCHA DE LOS AUTORES NOVELES.

He escrito desde los ocho años y siempre ha sido refugio de la indiferencia de la gente hacia mi persona, aparte de que ese "acoso escolar"- utilicemos términos en castellano- que nada tenía que ver con las bestialidades de hoy, se quedaba atrás cuando yo llevaba mi cuaderno con mis aventuras de héroes de la televisión que sabía meter en las historias. Allí estaban "Los hombres de Harrelson" o S.W.A.T, "La ángeles de Charlie", "Spiderman" o "Galáctica"... y ponles a todos de protagonistas corales en una historia que era sólo tuya.


Con la publicación de "Luna Roja" me encuentro ante otro estado parecido al que sufría por no ser la más popular de las chicas del colegio. La tardanza en el despegue de la obra, aunque por petición sale adelante y gusta- eso es lo jodido, que gusta-, el desconocimiento de mi nombre hace que la gente pase casi de largo.
Me hablaban de buscar un agente literario, pero esos actúan cuando todavía la novela no está editada; no cuando está auto publicada.
tal vez es la impaciencia pero me dan ganas de ir pasando por ciertas librerías para saber si tienen mi libro como se me prometió. Es un asunto de cliente con su vendedor: yo pagué unos servicios y no veo nada más que obstáculos. Utilizando La Ley de la Atracción los llamaremos retos.
Realmente, si tuviese una librería, el modelo de librería-café me gusta, pero sería para los escritores noveles primero que los famosos ya les hace caso el resto de las librerías.


Lo mejor es seguir adelante, a veces con muchas ganas y otras sin ninguna gana. El contrato es de un año y después puedo pensarme según hayan ido las cosas si sigo con la editorial de siempre o cambio de editorial. ¡Y esta vez si que busco agente literario!
Mientras tanto, sigo con mi novela para el concurso o tal vez la publique aparte, y con las ideas que me vienen para terminar la trilogía que nos llevarán al Antiguo Egipto y como siempre utilizando el presente con el pasado.
me siento a gusto con el flashback.


Lo siento por los que disfrutan de las vacaciones en agosto, pero yo quiero que venga ya septiembre a ver si se mueve este tema literario.

Marian García Jimeno.

sábado, 1 de agosto de 2015

EL PARÓN DEL VERANO.

En los meses de verano el tema literario se ha parado bastante y con ello la presentación en Pamplona que se prevé para septiembre. Sin embargo, yo no he parado presentándome en concursos de microrrelatos y siguiendo con la novela romántica con algo erótico (el sexo forma parte del amor), pero nada que ver con el rollo de "Grey".
Quiero hoy hablar de esto y de la fatídica impaciencia.
Cuando escribes sobre algo que no es tu tema es como si te metieran en un barrizal o estuvieses intentando caminar entre cemento fresco sin quedarte pegada. Así ocurre con "PALABRAS PERDIDAS", que es como se titula la novela.


Nunca he sido de leer novela romántica a no ser que fuese histórica. Y para defender mi escrito, debo decir que tiene cosas de mí como aventura, misterio y suspense; aparte de influencias de cosas que suelen pasarme o conozco de la vida real. Aun así estoy con el síndrome del papel en blanco que les ocurre a muchos escritores. Tengo un mes para acabarla, revisarla, encuadernarla y mandarla al concurso.
Mientras "Luna Roja" se va vendiendo poco a poco y siendo conocida. pero hay que hacer más.
A pesar de que elegí la editorial porque el tema de las presentaciones eran cosa de ellos, me he dado cuenta de que por el precio que me cuesta y el que pagué por imprimirlas es bastante menor con la misma cantidad y debo ir, como dice una amiga, de puerta en puerta; o sea, de librería en librería dejando mi libro. Unos dirán que sí y otros puede que digan lo contrario. Lo que está claro es que debo moverme mientras pasa este verano caluroso y tan inmóvil para la obra. Y tal vez sea mi ánimo y la obra, si  no es seleccionada, la auto publique en PUNTO ROJO LIBROS, pero primero la segunda parte de "Luna Roja" que me han pedido haga las ilustraciones.
Mi Fabián sólo tiene un rostro posible: Paul Walker, el actor que murió en accidente de tráfico cuando iba a un acto de su fundación con un amigo piloto de pruebas al volante en 2013.





Vi en el cine la séptima película de Fast & Furious que no llegó a terminar y con la canción y las imágenes de homenaje de él lloré y medio cine también.
Los otros personajes también tienen cara y algunos son amigos del día a día.
Bueno. Como suele decirse: ¡Suerte y al toro! Y nada de desánimos.
Soy la defensora número uno de La Ley de la Atracción.





Marian García Jimeno.