Ayer estaba pensando en comprarme una tableta o un aparato kindle para almacenar los libros que quiero llevar siempre conmigo. Sin embargo, me llama más una tableta pues es ordenador al mismo tiempo y puedo trabajar en cualquier sitio.
Los que me conocen saben que eso del libro electrónico no es lo mío. Lo que huele un libro en papel nuevo o viejo es algo que no tendrá jamás el electrónico. Pero para algunas ocasiones, llevar un kindle con las cosas que me gustan o precise en ciertas reuniones es ya indispensable.
No por el espacio que ocupan. Seguro que sólo metería descargas que no llegarían a diez y fuesen necesarias para mis trabajos o llevar las Escrituras y libros de Autoayuda que me llenen en un momento dado. A mí ver bibliotecas llenas de libros me encanta. se me cae, literalmente, la baba. tengo una amiga amante de los libros como yo y cuando pone fotos de librerías grandes en palacios o con decoración en sus edificios propios de museos creo que me perdería, pero no pediría auxilio.
En las ferias donde hay libros antiguos o usados, me pierdo más que si pasase por un bazar mirando ropa. Solamente una cosa iguala a los libros y son los lugares de artesanía africana o lugares llenos de papiros egipcios; y las piedras semipreciosas o un lugar lleno de cosas esotéricas como el Tarot. ¿Qué voy a hacer? Creo en esas cosas, pero he aprendido a diferenciar a los parlanchines de los que echan bien las cartas. No me gustan los que se encomiendan a todos los santos antes de barajar. haz la pregunta mientras barajas y contesta concretamente, y de paso si se crea un vínculo en el que el tarotista te aconseja como amigo y no intenta darte una respuesta que desees, mucho mejor. Los que buscan agradar no son buenos.
Volviendo a los libros, en casa tengo libros de cuando mi padre estudiaba; libros que compró cuando yo era pequeña como las Obras Completas de Federico García Lorca o Miguel de Cervantes y Saavedra; una colección de obras de los maestros rusos como Dostoievsky. Así es fácil terminar como escritora. Cada vez que esos libros han caído en mis manos ese aroma especial que poseen no lo tiene un libro electrónico que debe cargarse cada cierto tiempo y no tiene, ni de pasada, la duración de un libro en papel. Y si vas a la playa ni se te ocurra llevar un kindle pues la arena y el calor puede estropearlo. pero lo dicho: para ciertas ocasiones voy a tener que pensarme lo de tener una tableta... Aunque donde esté la tableta de un buen mozo o una tableta de chocolate negro y amargo.
No he podido evitar soltar el chiste de rigor.:D
Marian García Jimeno.


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