Quería retomar la escritura en mi blog con esto y señalar que, tal vez Gabriel ha conseguido lo que deseaba; unir de nuevo a sus padres. No veo más que amor en esa pareja.
No voy a especular sobre ellos.
A veces no superas una pequeña brecha y rompes una relación, pero las brasas siguen encendidas. Lastima que esta vez parezca que se encendieron de nuevo con la perdida del "pescaito".
Eso me da para escribir historias de amor, que no es lo mío, pero desde el punto de vista de que no siempre se aguanta lo suficiente. No hablo de los maltratadores (no sólo físicos); sino de que la gente a nada se va.
Antes había otro tipo de amor. Se aceptaba que iba a ser tu compañer@ de vida, tu amig@; y con ello ibas a emprender el viaje al que luego se unirían hijos, nietos, problemas generacionales, pero con amor salvables.
Pienso que ahora vivimos deprisa todo y lo que deseamos lo buscamos en los libros: de amor, eróticos, de auto-ayuda... Pero es el miedo a vivir la vida; a sentir que en la era tecnológica podemos vivir de forma real y sin ir a extremos como vidas basadas en antiguas tradiciones. No se trata de ser anacoretas o ermitaños. Simplemente, tener mesura en todas las cosas, como decían los griegos.
Decididamente este será un nuevo estilo que explotaré desde la experimentación, primero; y quien sabe si encuentro mi camino. Aunque disfruto con mis ángeles revoltosos y sus aventuras.
Marian García Jimeno.

