MARTINA
Martina regresaba a su casa en aquella noche oscura con Luna
llena. Esa noche sentía algo helador que no venía del frío que soportaba la
ciudad. Pronto escucho unos pasos tras ella que le preocuparon. Esperaba que
quien fuese se fuera por otro camino o le adelantase para quitarse el miedo de
un posible asaltante. Pero los pasos seguían al tiempo que los suyos y decidió
aligerar el paso. El ruido de ese caminar aligeró también, pero sin pasar de
largo. Estaba claro que alguien le seguía.
Morir en Luna llena no debía ser divertido.
El hombre se
abalanzó sobre ella que giró sobre sí misma mostrando su verdadero ser: una
joven guapa con unos colmillos bien afilados y ojos de sangre. No tuvo piedad.
Nunca se debe atacar a una mujer que no tiene miedo a caminar
sola en la oscuridad. Y menos si hay Luna llena.
Primer relato de los ejercicios de escritura semanal.
Al ser microrrelato es difícil condensar una historia que como me deje llevar da para mucho más.
© Derechos reservados de autora.
Marian García Jimeno.


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