A veces es mejor que sean los demás los que hablen de ti.
EN MI CAJA VACÍA HA ENTRADO LA LUNA ROJA
Sin duda, me conocía bien… o, quizá, solo
quiso gastarme una broma. De cualquier manera acertó de pleno; me sorprendió con el regalo
perfecto: una caja vacía. Una sencilla caja de cartón, sin complicaciones. La
caja, de unos 8x10x4 cm. Con su tapa, y decorada exteriormente de una forma
sobria y agradable con un forro de papel rústico. De manera inmediata la
reconocí como mi caja.
¿Para qué puede servir
una caja vacía?: Para todo. En una caja vacía cabe de todo. Una caja vacía,
recibida como regalo, se llena instantáneamente de ilusiones en el preciso
momento en que la abres y compruebas su gran capacidad; ¡hasta arriba de
ilusiones!. Pero lo más sorprendente y mágico es que, a pesar de estar repleta de
ilusiones, es capaz de guardar recuerdos, y esperanzas, sueños, alegrías,
tristezas… ¡Todo cabe en una caja vacía! Y la mía, tiene, además, una gran ventaja
adicional: en su tapa, en el centro de su tapa, hay una ventanita transparente,
por la que puedes ver su interior sin necesidad de abrirla. Pero es que, si
quitas la tapa, la pones ante tus ojos y miras
a través de ella ¡puedes ver todo el mundo que te rodea! ¿Te imaginas?
¿Te imaginas que estés dentro de la caja y que, a través del celofán de su ventanita,
puedas ver tu cuarto, tu mesa, tus libros, los seres queridos que te acompañan…
Y si sales con ella a la calle ¡cabe la calle entera!: los árboles, la hierba,
el mar, el cielo, la luna amarilla, la luna blanca … ¡tu Luna Roja!… Y todo lo
que entra en la caja ¡se queda en la caja!.
Si alguien la ve y mira en su interior
puede pensar que guardo una caja vacía; por eso es ideal para guardar mis
secretos. Y es que solo yo se que la caja está llena, pero aún así, yo se que
siempre será capaz de seguir guardándolo todo.
(para ti, inventora de
Lunas Rojas)
javier bilbao elizondo
20 de octubre
de 2013
Parece mentira que hayan pasado tantos años desde que la edité y ahora esperando que mis ángeles de la guarda bendigan la segunda edición. No vendría mal un "chute" de ventas para mi optimismo. No quiero escribir para hacer libros míos que sólo decoren mi armario y los de mis amigos, porque sé que mis historias ayudan a evadirse a la gente de los problemas diarios.
Marian García Jimeno.






