Quiero hablar de mí, no por egocentrismo, sino porque pienso que a quienes me leéis os gusta, como a mí, saber de las personas o personajes que os interesan. (Por ahora dejémoslo en persona.)
Nacida en Pamplona el 9 de abril de 1965 es a los ocho años cuando comienzo a escribir. Pronto descubrí que mi pasión me ayudaba a salvarme los días que los gamberros- que no eran como los de ahora- me dejaban en paz y no se metían conmigo. Mi acoso escolar es de una época en la que lo sufrí más psicológicamente que a golpes. Aunque no era como ahora porque con el tiempo algunos eran , sino amigos, sí gente de la que te alegraba saber. Pero algunos no tenían remedio, como el monaguillo de la parroquia o el hijo mayor del profe de mates. Aunque su padre también trataba de forma despectiva a sus alumnos.
Lo que aprendes en casa te lo llevas a la calle.
Creo que tanto mi profesor como su hijo ya están muertos. Supongo que desde el otro mundo habrán visto que no eran tan especiales como para acosar a alguien que no era la chica popular del colegio.
Reconozco que ser una sombra y una hija sobreprotegida me libró de embarazos prematuros, aunque en esa época deseara salir como las demás.
No me habría divertido mucho porque soy muy casera y pasé años venideros por muchas cuadrillas de amigas que no me entendían y tenían otros planes: fumar, ligar con los soldaditos en la discoteca (rollo que a mi me duró dos años desde los 17 años. Para los 19 ya me había cansado de la disco, que no de Donna Summer.)
Pensaba el otro día que lo que dice la Ley de Atracción de repetir propósitos yo lo hacía a los trece años, aunque tuve que esperar a los cincuenta para ver cumplido mi sueño y sólo hemos empezado. "Algún día el mundo se dará cuenta de que valgo mucho y sabrán lo que soy sin ser la chica más guapa, sino por lo que escribo".
Supongo era más bien un consuelo que un mantra.
Bueno. Hay tanto que contar que quiero dejaros esto y otro día más.
¡Feliz fin de semana!
Marian García Jimeno.



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