Ya queda una semana y tres días para Sevilla. Ya contamos los días para la presentación. Mi primera presentación literaria.
Ya me subí a un escenario para unos minutos de gloria en el final del curso de teatro de adultos que hice el primer año que fui; pero aquí no es hobbie. Me juego que guste y convenza de lo fantástica y amena que es mi novela. No sé quiénes irán, pero creo que libreros y a esos hay que atraerles bien hacia mi "Luna Roja".
El otro día entregué un libro prometido a mi tío Iñaki Jimeno Velasco, una ayuda y apoyo desde que era niña y comencé a escribir con no más de ocho años. Satisfecho por el resultado me guió en lo que debía arreglar- como consejo- y que yo misma vi al verla ya en edición desde el punto de vista de lectora, no de escritora, para la segunda parte que ya está escrita hace tiempo, pero siempre reviso y siempre tengo algo nuevo que añadir.
Reconozco que no soy la escritora típica.
Yo no tengo una sinopsis desde el principio. Me enfrento al papel en blanco y comienzo a escribir, y poco a poco van saliendo más cosas. Antes, de más joven, no sabía parar cuando escribía. Una cosa sí que tengo como sello de identidad: pongo un revoltijo bueno pero bien coordinado de historias y personajes, suspense y un descubierto hace poco sentido del humor. Será que a mi edad he aprendido a reírme de todo.
Volviendo a Sevilla tengo la esperanza de no estar sola y de que me indiquen lo que debo hacer y cómo. Tengo seleccionadas dos lecturas y como mujer ya tengo seleccionado el "uniforme" para acudir a ese público. Nada del otro mundo, pero tampoco nada que sea como la ropa habitual que llevo al trabajo. Lo importante será una tila y varias pastillas de valeriana y, sobre todo, leer despacio y hablar también. Controlar en definitiva.
Queda una semana y poco, pero eso pasa pronto y a ver la bella Sevilla.
Marian García Jimeno.



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